Todo el mundo conoce el maillot. Casi nadie su historia real.

La verdadera historia detrás del maillot de lunares del Tour de Francia

CICLISMO

8/19/20262 min leer

Cada julio, las carreteras del Tour se llenan de aficionados vestidos de lunares rojos, una imagen que ya forma parte del paisaje de cada verano. Casi nadie que lo lleva puesto sabe por qué existe ese diseño tan concreto, ni por qué se ha mantenido intacto durante cincuenta años.

Cuarenta y dos años sin maillot propio

La clasificación de la montaña existe desde 1933, coronando a algunos de los mejores escaladores de la historia, como Fausto Coppi o Federico Bahamontes. Pero durante más de cuatro décadas, el líder de esa clasificación no tenía ningún maillot que lo distinguiera. Solo recibía una pequeña insignia de tela con el logo del patrocinador de turno, nada que el público pudiera reconocer desde lejos.

El debate que decidió el diseño más icónico del ciclismo

El maillot de lunares nació por propuesta de Chocolat Poulain, patrocinador del Premio de la Montaña, que quería dar más visibilidad a la clasificación de los escaladores. Se abrió entonces un debate entre los responsables del Tour sobre qué diseño usar. El ex ciclista Albert Bouvet propuso algo inspirado en los Alpes y en el monumento a Henri Desgrange en el Galibier. Pero quien convenció a todos fue Félix Lévitan, director de carrera junto a Jacques Goddet, fascinado por un maillot que había visto en los años 40 y 50 sobre los hombros del pistard francés Henri Lemoine, apodado "P'tit Pois".

Y aquí está la parte que casi nadie conoce. Lemoine, a su vez, se había inspirado en los jockeys británicos, que en los hipódromos lucían camisas de lunares para destacar entre la multitud. Tres mundos completamente distintos, el ciclismo en pista, la hípica inglesa y una chocolatina francesa, terminaron confluyendo en la misma tela.

El primer maillot de la historia

El primero en llevarlo puesto fue el neerlandés Joop Zoetemelk, tras ganar el primer puerto puntuable del Tour de 1975. La ironía es que nunca ganó la clasificación de montaña en toda su carrera. Ese año se lo llevó a París Lucien Van Impe.

Ha cambiado de dueño seis veces, pero nunca de diseño

Desde entonces, el patrocinio del maillot ha pasado por Poulain, Campagnolo, Coca-Cola, Champion, Carrefour entre 1993 y 2018, y desde 2019 E.Leclerc. Ningún patrocinador nuevo se ha atrevido nunca a rediseñarlo. Una chocolatina de los años setenta sigue dictando la estética del ciclismo de montaña medio siglo después.

El patrocinio que la gente lleva puesto

Antes de que pasen los corredores, la caravana de vehículos patrocinadores recorre el mismo recorrido repartiendo regalos entre el público. E.Lecrec, como patrocinador actual del maillot, reparte miles de camisetas de lunares con su logo. El resultado se vio este mismo julio en la etapa final por Montmartre: la multitud entera vestida de lunares rojos. El patrocinador ya no solo viste a un corredor, viste literalmente a los espectadores del Tour.

Un maillot pensado para vender chocolate terminó siendo el disfraz que cientos de miles de personas se ponen cada verano, sin saber que detrás hay un pistard casi olvidado, un puñado de jockeys ingleses, y un director de carrera que solo quería rendirle homenaje a un ídolo de su juventud.