No ficharon solo a un futbolista

Cómo David Beckham se convirtió en socio de por vida de la marca, dentro y fuera del campo

FÚTBOL

8/26/20264 min leer

Antes de que nadie supiera la estrella en la que se convertiría David Beckham, ya llevaba puestas unas Predator. Se las regaló Gary Neville, su compañero de la cantera del Manchester United, en un viaje a Estados Unidos en 1994. Años después, Neville todavía bromea con que Beckham está con Adidas gracias a él. El contrato oficial de botas no llegó hasta 1996, y el primer anuncio en televisión tardó dos años más en emitirse. Pero el vínculo, en cierto modo, ya había empezado con ese regalo entre amigos.

Una bota que él mismo ayudó a construir

Hay un detalle de las Predator que casi nadie conoce y que el propio Beckham ha contado en persona: la tira elástica que sujeta la lengüeta plegable de la bota, ese detalle tan reconocible de la Predator desde 1998, se le ocurrió a él. Se la cosió con sus propias manos. No fue un laboratorio de diseño de Adidas, fue un jugador arreglando su propia bota a su manera, y esa solución terminó quedándose fija en el diseño durante más de veinticinco años.

Tenía sentido que encajaran tan bien. La Predator nació para dar más control y más efecto al golpear el balón, y Beckham era, precisamente, el jugador más famoso del mundo por sus faltas y centros con rosca.

La carrera contada a través de las botas

Empezó como todo el mundo en su época, con las Copa Mundial, antes de convertirse en la cara de la Predator. Su momento más recordado con ellas llegó en 2001, con el gol de falta contra Grecia que metió a Inglaterra en el Mundial 2002, probablemente la imagen más repetida de toda la historia de la bota. En cada modelo que llevó a lo largo de los años, dejó grabado su dorsal: el 7 en el United y en Inglaterra, el 23 en el Real Madrid y en el LA Galaxy, el 32 en el Milan y el PSG. Y en aquel Mundial de 2002 llevó unas Predator color champán que él mismo ha dicho que son de sus botas favoritas de toda su carrera.

Más que un futbolista: alguien que movía cultura entera

Aquí está la parte que probablemente explica mejor por qué Adidas apostó tan fuerte por él, más allá de lo que hacía con el balón. Beckham se convirtió en la cara de algo que ni siquiera tenía nombre todavía, hasta que la prensa se lo inventó para describirlo a él: el "metrosexual". Se dejaba ver con peinados nuevos cada pocos meses, pañuelos, joyas a juego con su mujer, en una época en la que eso generaba burlas y hasta críticas de políticos que lo veían como un mal ejemplo para los jóvenes. Y aun así, cada cambio suyo se convertía en tendencia mundial casi de inmediato, sin que existieran las redes sociales tal como las conocemos hoy. Era, sencillamente, un influencer de su época, solo que sin ninguna de las herramientas que hoy damos por hechas.

Adidas no estaba fichando solo a un futbolista, estaba fichando a alguien capaz de mover a la cultura popular entera detrás de él.

El contrato que lo cambió todo

En 2003 llegó el acuerdo que lo convirtió en embajador de Adidas de por vida, no solo mientras siguiera jugando. Se ha reportado un valor de 115 millones de libras, unos 149 millones de dólares de hoy. Esa estructura vitalicia era poco habitual, y le dio a Adidas algo muy valioso: la tranquilidad de poder planear campañas a largo plazo sabiendo que Beckham nunca dejaría de representarlos, pasara lo que pasara con su carrera deportiva.

Por esos años también salió la Predator Pulse, una edición limitada a solo 723 pares en homenaje a sus dorsales 7 y 23, con una caja de presentación de lujo que incluía hasta un pequeño libro sobre su carrera. Un nivel de cuidado que ninguna otra bota de la marca tenía en ese momento.

Después del retiro, la relación no se apagó, cambió de forma

En noviembre de 2024, más de una década después de colgar las botas, Adidas lanzó una colección entera junto a Beckham para celebrar los 30 años de la Predator. Por primera vez en sus 21 años como embajador, le dieron control creativo completo, dos años enteros trabajando juntos en el diseño. Esa edición fue además la primera Predator de la historia en llevar el logo del trébol de Adidas Originals. Sam Handy, responsable de producto y diseño de la marca, lo resumió así: siempre están buscando romper moldes en el fútbol, y qué mejor forma de hacerlo que con uno de sus socios más veteranos.

El círculo que se cierra con Messi

Hoy Adidas viste al Inter Miami, el club del que Beckham es copropietario y presidente. Y ahí terminó jugando Messi, la otra gran leyenda histórica de Adidas, alguien que también lleva toda su carrera bajo las mismas tres rayas. Dos íconos de generaciones distintas, unidos otra vez por la misma marca que ambos eligieron representar desde jóvenes, ahora compartiendo el mismo escudo.