Babolat a los 10 años, Louis Vuitton a los 20: cómo se construyó la cartera de Alcaraz
De una raqueta firmada en la infancia a una casa de lujo con el número 1: el orden en que llegaron sus patrocinadores explica cuánto riesgo asumió cada marca.
TENIS
9/20/20264 min leer


Carlos Alcaraz tiene 23 años y siete Grand Slams. En febrero de 2026 ganó el Open de Australia y se convirtió en el hombre más joven en completar los cuatro grandes. Según Forbes, entre el US Open de 2024 y agosto de 2025 ingresó unos 35 millones de dólares fuera de la pista, más que ningún otro tenista del mundo.
A estas alturas, firmar con Alcaraz es fácil de justificar en cualquier reunión de dirección. Pero su cartera no se hizo de golpe. Si ordenas a sus patrocinadores por fecha de llegada, aparece una escalera: cada marca entró cuando el riesgo que estaba dispuesta a asumir coincidía con lo que Alcaraz ya había demostrado.
Babolat: un contrato a los diez años
La primera fue Babolat. Alcaraz firmó su primer contrato con la marca francesa de raquetas en España, con diez años. Lo contó el propio Eric Babolat, consejero delegado de la empresa, en 2023: la relación “empezó hace diez años, cuando él tenía solo diez”.
Para una marca de raquetas, fichar a niños es parte del oficio. Firma a muchos, la mayoría se quedan por el camino y el coste de cada apuesta es bajo. Lo que gana con el que sí llega es difícil de comprar después: autenticidad. Alcaraz no eligió Babolat cuando ya era famoso, creció con ella.
En agosto de 2023, ya número 1 del mundo, renovó por siete años más, hasta al menos 2030. Babolat se aseguró así toda la década central de su carrera.
Nike, cuando todavía era una promesa
Nike llegó en 2019, con Alcaraz a punto de cumplir 16 años. Era un junior con mucho ruido alrededor, entrenado por Juan Carlos Ferrero, pero todavía sin resultados en el circuito profesional.
La lógica de Nike es parecida a la de Babolat, pero el ticket es mayor. La marca vistió a Federer y a Nadal durante sus carreras, y necesitaba al siguiente antes de que lo hiciera otra.
Una semana de enero de 2022
En enero de 2022, Alcaraz jugaba el Open de Australia con 18 años. Era el 31 del mundo y el único jugador de su edad en el top 100. Esa misma semana se anunciaron dos acuerdos muy distintos.
El 20 de enero, ISDIN lo presentó como embajador. ISDIN es un laboratorio español de dermatología y fotoprotección, y el encaje tiene más sentido del que parece: Alcaraz juega al sol, muchas horas, y ISDIN era fotoprotector oficial de torneos como el Mutua Madrid Open y el Barcelona Open Banc Sabadell. Para la marca, un tenista español joven era el mensaje de “protégete la piel” más creíble posible. Para el jugador, era un acuerdo coherente con su día a día. La relación ha crecido después y ambos han desarrollado juntos un fotoprotector pensado para deportistas.
Un día después, Rolex lo anunció como testimonee. Aquí el razonamiento es otro. Rolex lleva décadas en el tenis y ha tenido a Federer y a Nadal en su lista. No necesitaba ventas inmediatas, necesitaba continuidad: asegurarse de que el próximo gran nombre del tenis llevara su reloj al levantar trofeos. Que lo hiciera con un 31 del mundo dice mucho de lo que veían en él.
BMW, antes del primer Grand Slam
En junio de 2022, BMW firmó con Alcaraz, que entonces era quinto del mundo. Le cedió coches eléctricos, en un acuerdo presentado como un acuerdo de movilidad. Fue unas semanas antes de que BMW se metiera de lleno en el deporte español con el Real Madrid.
El momento importa. En septiembre de ese año Alcaraz ganó el US Open y se convirtió en el número 1 más joven de la historia de la ATP, con 19 años. BMW había entrado justo antes. En septiembre de 2025 renovó la relación.
El lujo llega con el número 1
Las marcas de moda llegaron después, y no es casualidad.
En enero de 2023, Calvin Klein lo eligió para su campaña “Calvins or Nothing”. Ya era campeón de Grand Slam y número 1. En junio de 2023, Louis Vuitton lo nombró embajador de la casa; acababa de recuperar el número 1 al ganar en Queen’s.
Una casa de lujo no busca lo mismo que una marca de raquetas. No vende rendimiento, vende imagen, y la imagen necesita que el público ya sepa quién es la persona que lleva la ropa. Por eso estas marcas pagan por certeza, no por intuición: llegan más tarde y, normalmente, pagan más por llegar.
El riesgo de firmar pronto
Mirada en conjunto, la cartera de Alcaraz es casi un manual. Las marcas que llegaron pronto compraron tres cosas: un precio más bajo, contratos largos y una historia que no se puede fabricar después (“estábamos ahí desde el principio”). A cambio asumieron el riesgo de que el talento no se convirtiera en títulos.
Ese riesgo no desaparece cuando el jugador gana. En abril de 2026, una tenosinovitis en la muñeca derecha obligó a Alcaraz a parar casi cinco meses. No defendió ni Roland Garros ni Wimbledon, que había ganado el año anterior. Volvió en el US Open y cayó en cuartos ante Ben Shelton. Para un patrocinador, eso significa meses sin su imagen en las pistas más vistas del año.
Ahí se nota la diferencia entre carteras. Una marca que firma por diez años asume que habrá temporadas así. Una que firma por una campaña, no.
Nike y la pieza que falta: el logo
Queda una pieza por encajar. En junio de 2024, según Relevo, Nike y Alcaraz renovaron su contrato a largo plazo. Las cifras que se publicaron en España, de 15 a 20 millones de dólares al año durante unos diez años, son estimaciones de prensa: ni Nike ni el entorno del jugador las han confirmado.
Lo que sí está documentado es el logo. El 21 de enero de 2026, Nike registró en la oficina de patentes de Estados Unidos una marca con las iniciales “CA” para productos deportivos. Dentro de Nike, solo Federer y Nadal habían tenido un logo propio, y lo recibieron con 26 y 27 años. Según el entorno de Alcaraz, el estreno estaba previsto para mitad de temporada, justo cuando la muñeca lo apartó de las pistas.
Ese logo es el último escalón de la cartera. Ya no es una marca que apuesta por un jugador, sino un jugador que empieza a ser una marca dentro de otra.
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